sábado, 10 de febrero de 2018

necesito una herida

Hay una niña en un bote queriendo saltar al mar. No soporta la agresividad de las olas, ni el movimiento constante de su cuerpo por la inestabilidad de la barca.

Me hace falta el oxígeno, y una que otra herida. 
herida
herida
herida
herida

¿Por qué tuve que sentirme tan bien? Es decir, fue una invasión a mi persona, una invasión a mi tristeza y nostalgia eterna. 

¿¡Por qué?! 

Llevo demasiadas promesas rotas como para volver a lo mismo, pero, ¡carajo! 
Nadie entiende que, a veces, es necesario el dolor. Es necesario que el cuerpo grite aún más que el alma...

No tengo cigarrillos, y llevo demasiadas cosas sin decir...

Si sigo intacta es por una maldita promesa de mierda. Si sigo acá no es por mí...
Nunca es por mí.

Hace un par de noches. Y aún tonight.

Nada ha cambiado, cariño.
Sábado, domingo, lunes, da igual... ¿Que qué se siente?
Pues tan común como un resfriado.

Ésta sensación de querer huir, o querer suicidarme es demasiado usual en mí, así que no es ninguna sorpresa. A veces tengo miedo, pero con quedarme en mi habitación es más que suficiente para estar a salvo.
Ahora, cuando estoy en la calle... Allí sí me pongo nerviosa, y empiezo a sudar frío. Pues siento a la muerte tan cerca de mí.
Veo a la muerte en cada automóvil que pasa, en cada puente, en cada edificio, en cada oficial de policía.
Y al llegar a casa, entonces debo pasar por la cocina, y es inevitable acercarme y tomar un cuchillo, y pasar el filo por mis muñecas, y acariciarme el rostro y la garganta con el mismo.
...
...
Pero bien, ahora mismo estoy en mi habitación, supongo que puedo estar tranquila. Y en un momento saldré, pero no, no tomaré ningún cuchillo, porque hay personas en casa, así que bien, con sólo un par de cigarrillos creo estaré bien.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Disculpa si te salpico de sentir.

Te lo digo bajito para que no lo escuches, pues no te quiero asustar. Realmente, no quiero que des ni un paso atrás.
Por eso, mientras te abrazo le susurro a tu pecho despacio, muy bajito, para que sólo tu alma escuche; (porque sí, quiero pensar que en esos momentos tu alma está a flor de piel, y puede escuchar todo lo que llegue a decir incluso a suspiros) a manera que no lo sepas, al menos no antes de saber que también lo has querido decir, que lo sientes, que realmente lo sientes... 

Y disculpa si me apresuro, sin embargo, nada importa si nada sabes... 

Te quiero.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Posible sosiego. Posible...

Estoy titiritando del frío que ocasionan mis sueños vacíos de ti.

Estoy temblando porque he estado aceptando una felicidad que no se siente mía. Y se ha escondido justo debajo de mis venas por si la siento intrusa... No se quiere ir realmente. Y mi voz se ha estado quebrando porque mis pensamientos advierten que en cualquier momento soltará (alguno de los dos) una de esas frases o palabras que den a entender una despedida.
Y, joder, disculpa si te salpico con mis miedos, pero es inevitable. La tristeza ha estado alojada en mí toda una vida, y ahora se siente invadida; siento que entre tantos cambios de emociones un tornado se ha logrado formar; y necesito que me abraces, necesito que apacigües todo dentro de mí.

Estoy temblando, y ahora, al menos en este momento, es de anhelo de ti.

Un escrito muy vago. Pero creo que es porque estoy bien.

He estado pensando en ti últimamente. 
Porque, no lo sé, supongo que cuando el tiempo con una persona no te es suficiente, te empiezas a preguntar cosas como: ¿Qué demonios estás haciendo? 

Luego de esa pregunta, varias cosas me dieron vueltas en la cabeza, y no lo sé, no sé qué estoy haciendo. Sin embargo, organicé una que otra palabra tras otra con respecto a cómo me he estado sintiendo...
Así que, bien:
Que contigo nada es usual. Mi sonrisa, incluso, se vuelve otra. Es extraño, sentirlo "real"(si acaso eso tiene algún significado); sentir que mi sonrisa se manifiesta y que no sea para ocultar algún dolor, o evadir alguna incertidumbre; que no piense en un "y  qué pasa si después...", nada. Cuando sonrío estando contigo no hay nada más, sólo sé que estoy, no lo sé, bien, pero no sólo "bien", sino... Realmente.
Me das una seguridad que no tengo, y a la vez una ansiedad que creía escondida dentro de la cajetilla de los cigarrillos. La ansiedad de sentirme plena, o algo parecido, de no saber qué hacer al estar bien. Porque realmente ya no sé qué hacer.
Porque ya no me siento yo estando fuera de la inmensidad de mis dudas.
Pero no puedo decir que me perdí contigo, porque no. Porque realmente creo que
simplemente
al fin
me vi.
Me vi en el remoto sentir de plenitud.
esa fantasía que no existe, pero ahora quiero creer que sí.


Estoy fuera del vacío, y dentro de los pétalos de la felicidad de la tristeza... de una vaga y muy lejana tristeza.
Y en ti, pude notar virutitas de felicidad acumuladas en tus pestañas, y créeme cuando te digo que cuando caen a tus labios es un fenómeno realmente hermoso. 

jueves, 6 de julio de 2017

no quiero titulo, ni acentos. Yo no llevo acento.

Quedan las marcas en mi piel, aún.
Y aún recuerdo de dónde vienen... Incluso el momento exacto en el que se surgieron.
Observo mis pies, y aún llevan esas heridas por andar descalzos. Barro, ampollas, y raspaduras.
Mis manos están algo asperas... Escalé muy arriba
y mi cuerpo algo maltratado, caí, caí fuerte.
En mis hombros se conservan unos detalles... Son como cicatrices, no lo sé, huellas muy, muy marcadas, quizás alguna sutura mal curada... son daños que quedan en mi piel que les falta aún por sanar. ¿Sabes lo que son?
Son manos. Una mano en cada hombro, o algo por el estilo. Pero no hay huellas dactilares que se puedan apreciar. Pues, cada persona que me quizo ayudar, me tomó fuerte de allí. Entonces es como eso. Una mano encima de otra y otra. Son quemaduras. Son manos que me jodieron, me tomaron fuerte de los hombros, como un querido pésame, como un aquí estoy, pero lo que hacían era joderme, dejándo mi piel más y más jodida. Con más cicatrices. Con más rasgaduras...
Entonces, asi fue. Más de una persona me quizo ayudar, y más de una persona me ha dejado caer. Me dejaron caer...

Entonces, me miro al espejo, y es lo que observo...
marcas
marcas sobre marcas
huellas sobre huellas
heridas mal sanadas
suturas mal hechas

me veo... Y me doy vergüenza.
Mi cuerpo no es como quisiera.

¿Dónde está Mariangel?

Podría casi burlarme de ella si no la conociera, si no supiera lo mal que la ha pasado; si no supiera lo frágil que está...