El miedo no me está consumiendo, me está quemando... Se aloja en mis intestinos como los parásitos, y se esparce. Siento el fuego como si tuviese fuego realmente en mi estómago. Y no puedo más.
La tristeza recorre mis pulmones, y aunque le pido que salga para respirar mejor, ella no se aleja, no se va. Tengo una agonía que mantiene mis poros abiertos todo el tiempo, pues mi cuerpo cree que así se irá, pero no, ni por mis poros, ni por mis párpados.
Llevo días con los párpados hinchados y no es suficiente, ni la tristeza, ni la agonía, ni el miedo se acaba, o se aleja. Me siento totalmente deshidratada, y me sigo sintiendo igual de saturada.
Me gusta la lluvia, supongo que por ende, la tristeza. [por más que me esfuerce por vencer-me-, la debilidad predomina en mí.]
sábado, 3 de marzo de 2018
lunes, 19 de febrero de 2018
Repira, cariño... 1, 2, 3.
Me duelen los párpados. En éste punto, debo decir que tengo tanto miedo que estoy tranquila.
Es decir, no puedo actuar como si estuviese fuera de mí -aunque lo esté- porque el mundo sigue, ¿saben? y nadie se detendrá a preguntarme qué demonios sucede conmigo.
Excepto mi madre, claro está. Que ayer la sentí con temor también, me miró con furia y miedo por verme tan devastada...
Pero, lo que ella no se imagina es que estoy tan consternada, furiosa, y preocupada como ella.
Seriamente he intentado llevar la fiesta en paz; saben, la fiesta de mi miseria. Pero no es posible, al menos no me ha sido posible estos días, aunque sinceramente a veces pienso que simplemente pasa que me distraigo y por eso no caigo, pero que debo caer.
Siento que mi caída la han colocado en cámara lenta, como a la espera que al final no sea una caída, pero, demonios, estoy cayendo de todas maneras, y no tengo la menor idea de cómo salvarme.
Que linda la niña, ella piensa que tiene salvación.
Como les dije al inicio, a éste punto tengo tanto miedo, que estoy tranquila. O eso parece. Intento estar lo más ocupada que puedo, como si estuviese corriendo.
Estos días me he mirado al espejo y sólo observo alguien muerto, de manera muy literal, me veo enferma, y eso me enferma. No sé si me explico.
Luego, bueno, mi espejo se quebró, y adivinen qué, ahora me siento enferma. Tengo miedo de verme en el espejo porque me duelen los párpados, y ni mi voz es la misma. Si me siento así, ¿Pueden imaginar cómo luzco?
Y salgo, y las personas no paran de mirarme; y yo simplemente les temo, temo de sus pensamientos y ya me quiebro en cualquier lugar. ¡Por el universo mismo!
Me siento enferma, y eso me aterra, pero justo por eso... Debo estar calmada.
Es decir, no puedo actuar como si estuviese fuera de mí -aunque lo esté- porque el mundo sigue, ¿saben? y nadie se detendrá a preguntarme qué demonios sucede conmigo.
Excepto mi madre, claro está. Que ayer la sentí con temor también, me miró con furia y miedo por verme tan devastada...
Pero, lo que ella no se imagina es que estoy tan consternada, furiosa, y preocupada como ella.
Seriamente he intentado llevar la fiesta en paz; saben, la fiesta de mi miseria. Pero no es posible, al menos no me ha sido posible estos días, aunque sinceramente a veces pienso que simplemente pasa que me distraigo y por eso no caigo, pero que debo caer.
Siento que mi caída la han colocado en cámara lenta, como a la espera que al final no sea una caída, pero, demonios, estoy cayendo de todas maneras, y no tengo la menor idea de cómo salvarme.
Que linda la niña, ella piensa que tiene salvación.
Como les dije al inicio, a éste punto tengo tanto miedo, que estoy tranquila. O eso parece. Intento estar lo más ocupada que puedo, como si estuviese corriendo.
¿No les ha pasado? Que de pronto empiezan a correr, y siguen, y siguen, y siguen, y siguen, y saben perfectamente que cuando se detengan van a quedar exhaustos y que posiblemente les faltará el aire, y por supuesto, se les hará increíblemente difícil seguir corriendo, incluso seguir caminando; saben que se tirarán en el suelo a tomar un respiro inmenso, porque como ya dije: quedarán exhaustos... Así que bien, justo por saber eso, simplemente siguen corriendo, y siguen, y siguen, hasta que llega un momento donde finalmente se detienen, y sucede exactamente lo que pensaron, se detienen y de inmediato empiezan a jadear, y no pueden más y se tiran al suelo.Bien, a lo que quería llegar con todo esto es que así estoy últimamente. Distrayéndome, ocupándome lo más que puedo, porque sé que si dejo un mínimo espacio en blanco, me quebraré y no querré levantarme otra vez, no querré ocuparme de nada, sólo querré estar tirada en la cama sin nada que hacer. Al menos hasta después de llorar y gritar, y pensar, y gritar otra vez, e imaginarme las maneras de hacerme daño, y cómo y cuánto dolería todo aquello; para luego volver en sí, y quizás, sólo quizás levantarme de cama.
Estos días me he mirado al espejo y sólo observo alguien muerto, de manera muy literal, me veo enferma, y eso me enferma. No sé si me explico.
Luego, bueno, mi espejo se quebró, y adivinen qué, ahora me siento enferma. Tengo miedo de verme en el espejo porque me duelen los párpados, y ni mi voz es la misma. Si me siento así, ¿Pueden imaginar cómo luzco?
Y salgo, y las personas no paran de mirarme; y yo simplemente les temo, temo de sus pensamientos y ya me quiebro en cualquier lugar. ¡Por el universo mismo!
Me siento enferma, y eso me aterra, pero justo por eso... Debo estar calmada.
sábado, 10 de febrero de 2018
necesito una herida
Hay una niña en un bote queriendo saltar al mar. No soporta la agresividad de las olas, ni el movimiento constante de su cuerpo por la inestabilidad de la barca.
Me hace falta el oxígeno, y una que otra herida.
herida
herida
herida
herida
¿Por qué tuve que sentirme tan bien? Es decir, fue una invasión a mi persona, una invasión a mi tristeza y nostalgia eterna.
¿¡Por qué?!
Llevo demasiadas promesas rotas como para volver a lo mismo, pero, ¡carajo!
Nadie entiende que, a veces, es necesario el dolor. Es necesario que el cuerpo grite aún más que el alma...
No tengo cigarrillos, y llevo demasiadas cosas sin decir...
Si sigo intacta es por una maldita promesa de mierda. Si sigo acá no es por mí...
Nunca es por mí.
Hace un par de noches. Y aún tonight.
Nada ha cambiado, cariño.
Sábado, domingo, lunes, da igual... ¿Que qué se siente?
Pues tan común como un resfriado.
Ésta sensación de querer huir, o querer suicidarme es demasiado usual en mí, así que no es ninguna sorpresa. A veces tengo miedo, pero con quedarme en mi habitación es más que suficiente para estar a salvo.
Ahora, cuando estoy en la calle... Allí sí me pongo nerviosa, y empiezo a sudar frío. Pues siento a la muerte tan cerca de mí.
Veo a la muerte en cada automóvil que pasa, en cada puente, en cada edificio, en cada oficial de policía.
Y al llegar a casa, entonces debo pasar por la cocina, y es inevitable acercarme y tomar un cuchillo, y pasar el filo por mis muñecas, y acariciarme el rostro y la garganta con el mismo.
...
...
Pero bien, ahora mismo estoy en mi habitación, supongo que puedo estar tranquila. Y en un momento saldré, pero no, no tomaré ningún cuchillo, porque hay personas en casa, así que bien, con sólo un par de cigarrillos creo estaré bien.
Sábado, domingo, lunes, da igual... ¿Que qué se siente?
Pues tan común como un resfriado.
Ésta sensación de querer huir, o querer suicidarme es demasiado usual en mí, así que no es ninguna sorpresa. A veces tengo miedo, pero con quedarme en mi habitación es más que suficiente para estar a salvo.
Ahora, cuando estoy en la calle... Allí sí me pongo nerviosa, y empiezo a sudar frío. Pues siento a la muerte tan cerca de mí.
Veo a la muerte en cada automóvil que pasa, en cada puente, en cada edificio, en cada oficial de policía.
Y al llegar a casa, entonces debo pasar por la cocina, y es inevitable acercarme y tomar un cuchillo, y pasar el filo por mis muñecas, y acariciarme el rostro y la garganta con el mismo.
...
...
Pero bien, ahora mismo estoy en mi habitación, supongo que puedo estar tranquila. Y en un momento saldré, pero no, no tomaré ningún cuchillo, porque hay personas en casa, así que bien, con sólo un par de cigarrillos creo estaré bien.
viernes, 22 de diciembre de 2017
Disculpa si te salpico de sentir.
Te lo digo bajito para que no lo escuches, pues no te quiero asustar. Realmente, no quiero que des ni un paso atrás.
Por eso, mientras te abrazo le susurro a tu pecho despacio, muy bajito, para que sólo tu alma escuche; (porque sí, quiero pensar que en esos momentos tu alma está a flor de piel, y puede escuchar todo lo que llegue a decir incluso a suspiros) a manera que no lo sepas, al menos no antes de saber que también lo has querido decir, que lo sientes, que realmente lo sientes...
Y disculpa si me apresuro, sin embargo, nada importa si nada sabes...
Te quiero.
jueves, 21 de diciembre de 2017
Posible sosiego. Posible...
Estoy titiritando del frío que ocasionan mis sueños vacíos de ti.
Estoy temblando porque he estado aceptando una felicidad que no se siente mía. Y se ha escondido justo debajo de mis venas por si la siento intrusa... No se quiere ir realmente. Y mi voz se ha estado quebrando porque mis pensamientos advierten que en cualquier momento soltará (alguno de los dos) una de esas frases o palabras que den a entender una despedida.
Y, joder, disculpa si te salpico con mis miedos, pero es inevitable. La tristeza ha estado alojada en mí toda una vida, y ahora se siente invadida; siento que entre tantos cambios de emociones un tornado se ha logrado formar; y necesito que me abraces, necesito que apacigües todo dentro de mí.
Estoy temblando, y ahora, al menos en este momento, es de anhelo de ti.
Estoy temblando porque he estado aceptando una felicidad que no se siente mía. Y se ha escondido justo debajo de mis venas por si la siento intrusa... No se quiere ir realmente. Y mi voz se ha estado quebrando porque mis pensamientos advierten que en cualquier momento soltará (alguno de los dos) una de esas frases o palabras que den a entender una despedida.
Y, joder, disculpa si te salpico con mis miedos, pero es inevitable. La tristeza ha estado alojada en mí toda una vida, y ahora se siente invadida; siento que entre tantos cambios de emociones un tornado se ha logrado formar; y necesito que me abraces, necesito que apacigües todo dentro de mí.
Estoy temblando, y ahora, al menos en este momento, es de anhelo de ti.
Un escrito muy vago. Pero creo que es porque estoy bien.
He estado pensando en ti últimamente.
Porque, no lo sé, supongo que cuando el tiempo con una persona no te es suficiente, te empiezas a preguntar cosas como: ¿Qué demonios estás haciendo?
Luego de esa pregunta, varias cosas me dieron vueltas en la cabeza, y no lo sé, no sé qué estoy haciendo. Sin embargo, organicé una que otra palabra tras otra con respecto a cómo me he estado sintiendo...
Así que, bien:
Que contigo nada es usual. Mi sonrisa, incluso, se vuelve otra. Es extraño, sentirlo "real"(si acaso eso tiene algún significado); sentir que mi sonrisa se manifiesta y que no sea para ocultar algún dolor, o evadir alguna incertidumbre; que no piense en un "y qué pasa si después...", nada. Cuando sonrío estando contigo no hay nada más, sólo sé que estoy, no lo sé, bien, pero no sólo "bien", sino... Realmente.
Me das una seguridad que no tengo, y a la vez una ansiedad que creía escondida dentro de la cajetilla de los cigarrillos. La ansiedad de sentirme plena, o algo parecido, de no saber qué hacer al estar bien. Porque realmente ya no sé qué hacer.
Porque ya no me siento yo estando fuera de la inmensidad de mis dudas.
Pero no puedo decir que me perdí contigo, porque no. Porque realmente creo que
simplemente
al fin
me vi.
Me vi en el remoto sentir de plenitud.
esa fantasía que no existe, pero ahora quiero creer que sí.
Estoy fuera del vacío, y dentro de los pétalos de la felicidad de la tristeza... de una vaga y muy lejana tristeza.
Y en ti, pude notar virutitas de felicidad acumuladas en tus pestañas, y créeme cuando te digo que cuando caen a tus labios es un fenómeno realmente hermoso.
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